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Factor de potencia: qué es y cómo afecta el consumo eléctrico

Un factor de potencia bajo puede aumentar las pérdidas eléctricas, ocupar capacidad de tus equipos y generar cargos adicionales en la factura.
Conoce qué es el factor de potencia, por qué disminuye y cómo corregirlo para mejorar el desempeño de una instalación industrial.
En una instalación industrial, motores, transformadores y otros equipos necesitan energía para funcionar. Sin embargo, no toda la potencia que circula por la instalación se convierte directamente en trabajo útil. Aquí entra en juego el factor de potencia, un indicador que permite conocer qué tan bien se aprovecha la capacidad eléctrica disponible.
Cuando el factor de potencia es bajo, la instalación necesita transportar más corriente para alimentar una misma carga útil. Esto puede provocar mayores pérdidas en los conductores, caídas de tensión y menor capacidad disponible en transformadores y otros componentes.
Por eso, entender cómo funciona y cómo mejorarlo es importante para el mantenimiento eléctrico, la eficiencia energética y el control de los costos de operación.
¿Qué es el factor de potencia y cómo funciona?
El factor de potencia (FP) es la relación entre la potencia activa y la potencia aparente de un sistema eléctrico. Su valor suele expresarse entre 0 y 1, o como porcentaje.
Para entenderlo mejor, hay tres conceptos importantes:
- Potencia activa (kW): es la que se transforma en trabajo útil, como movimiento, iluminación o calor.
- Potencia reactiva (kvar): permite crear y mantener campos magnéticos o eléctricos necesarios para el funcionamiento de ciertos equipos.
- Potencia aparente (kVA): representa la combinación de potencia activa y reactiva que debe suministrar la instalación.
En condiciones sinusoidales, el factor de potencia se expresa como la relación entre kW y kVA. En sistemas con distorsión armónica, el cálculo requiere considerar también esa distorsión.
¿Por qué baja el factor de potencia en una industria?
Una de las causas más comunes es la presencia de cargas inductivas, que necesitan potencia reactiva para funcionar. Algunos ejemplos son:
- Motores eléctricos.
- Transformadores.
- Equipos de refrigeración y aire acondicionado.
- Sistemas de soldadura.
- Equipos electromecánicos que trabajan con cargas variables.
También puede influir la operación de motores con poca carga respecto a su capacidad, así como las condiciones generales de la instalación. [2]
¿Cómo afecta un bajo factor de potencia al consumo eléctrico?
Un factor de potencia bajo puede generar distintas consecuencias en una instalación industrial:
1. Mayor corriente eléctrica: para entregar la misma potencia activa, se requiere transportar más corriente, lo que aumenta la exigencia sobre conductores y equipos.
2. Más pérdidas por calentamiento: el incremento de corriente puede elevar las pérdidas eléctricas por efecto Joule en los conductores.
3. Caídas de tensión: una mayor circulación de corriente puede contribuir a variaciones de tensión en la instalación.
4. Menor capacidad disponible: transformadores, alimentadores y otros componentes pueden utilizar una mayor parte de su capacidad para transportar potencia reactiva.
5. Posibles cargos en la factura: dependiendo de la tarifa y las condiciones de suministro, un factor de potencia bajo puede generar recargos.
Es importante aclarar que corregir el factor de potencia no significa necesariamente reducir los kWh que consume una máquina. Su principal beneficio es disminuir la demanda de potencia reactiva y mejorar el aprovechamiento de la capacidad eléctrica disponible.
¿Cómo mejorar el factor de potencia de una instalación?
Una de las soluciones más utilizadas es instalar un banco de capacitores, que proporciona potencia reactiva para compensar parte de la que demandan las cargas inductivas.
Sin embargo, antes de instalarlo es necesario conocer el comportamiento eléctrico de la instalación. Para ello se recomienda:
- Medir el factor de potencia durante diferentes condiciones de operación.
- Identificar las cargas que demandan mayor potencia reactiva.
- Revisar la presencia de armónicos eléctricos.
- Calcular la capacidad de compensación necesaria.
- Seleccionar un banco de capacitores fijo o automático según las variaciones de carga.
Si existen armónicos importantes, puede ser necesario evaluar filtros o bancos de capacitores diseñados para esas condiciones. Una compensación mal dimensionada puede provocar resonancia o problemas de sobretensión, por lo que conviene realizar un estudio de calidad de energía antes de instalar cualquier solución.
¿Qué factor de potencia se recomienda en México?
La referencia depende del tipo de usuario y de los requisitos aplicables. En los esquemas de facturación de suministro básico, el 90 % funciona como referencia para determinar recargos o bonificaciones: por debajo puede aplicarse un recargo y a partir de ese valor puede existir una bonificación, conforme a las condiciones tarifarias correspondientes.
Además, para determinados centros de carga conectados en media y alta tensión, el Código de Red establece requisitos técnicos específicos. La CONUEE señala como referencia un factor de potencia mínimo de 0.95 hasta el 8 de abril de 2026 y de 0.97 a partir del 9 de abril de 2026 para los casos a los que aplica ese requisito.
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